Es evidente por varias razones, que nos encontramos en el momento de la cosecha. En el momento preciso en el que el grano es separado de la paja. Este proceso nos lleva a cribar realmente qué es nuestro vacio insaciable y desagradecido, al que llamamos ego y nuestra auténtica esencia, que nos reconduce a la plenitud del ilimitado Ser que somos en realidad.
Este es ese momento, en que existe mayor confusión que en otro cualquier momento, mayor desajuste y desorientación, mayor susceptibilidad, más miedos, más incertidumbre, más bucles repetitivos, que son las herramientas que nuestro ego utiliza, justo para impedir nuestra transformación.
Ese momento que los sabios mayas, por experiencia, llamaban el tiempo del no tiempo, el momento en que SOMOS LIBERTAD DE ELECCIÓN Y ACCIÓN, y elegimos conscientemente si estamos despiertos e inconscientemente, si nos mantenemos dormidos, desde donde queremos vivir ese proceso desde el ego o el infierno, repitiendo una y otra vez bucles cada vez peores en nuestra vida o desde nuestra esencia o el cielo, estando despiertos y trabajándonos a diario, para vivir con consciencia y plenitud cada instante de vida, aceptando el compromiso con nosotros mismos de Ser y de romper nuestras cadenas para siempre.
Siempre nos han venido diciendo: Muchos son los llamados y pocos los elegidos y por mucho que nos rebelamos a aceptarlo, porque ver con nuestros propios ojos el camino que nuestros propios hijos, hermanos eligen es terriblemente doloroso y hace que en ocasiones nos sintamos impotentes ante semejante elección, aunque la respetemos, porque todos y cada uno de nosotros, cada parte del Ser conservará su libre albedrío hasta la total integración o desintegración, según elijamos.
De modo, que, para todos aquellos que estáis al servicio de los demás, en esta transición, os suplico que os mantengáis bien despiertos, que vuestro compromiso con el Amor Altruista o Amor Crístico o como sintáis llamarlo, os guiará aquí y ahora y siempre. Quiero daros mi apoyo, mi humilde soporte, para deciros que no os angustiéis, que en ocasiones, la mejor forma o la única forma en la que podemos ayudar, es simplemente estar despiertos, para poder ver cuando nos piden ayuda y en ese instante justo en ese mismo instante poderla brindar, si estamos cerca. Todos somos Un Solo Ser, una Unidad en armonía.
Todo lo que vemos que hacen los que están desintegrados, es pretender hacer lo mismo con nosotros mismos, desintegrarnos. Es como ver nuestro ego ampliado el zoom.
Toda su agenda, su manipulación, sus chemtrails, sus oscuros planes, sus rituales, constituyen parte de un macro-ego, pero no os dejéis engañar, sólo es paja, simplemente paja. Un grano, por pequeño que sea siempre crecerá y se convertirá en una planta, mientras que la paja se la lleva simplemente un soplido de aire.
De modo, que todos vosotros, los que camináis por el Sendero, con los sentidos abiertos al Amor, a la bondad, a la comprensión, a la compasión, a la energía…ánimo, no desfallezcáis. Cada vez somos más y no podemos implicarnos con aquellos que aquí y ahora, eligen la pataleta de sus egos. O mejor dicho, si que podemos, pero sólo siendo nosotros mismos, auténticos, centrados, en paz y armonía, para ser reflejos diáfanos de una luz sin precedentes, sin límites, como lo es nuestra auténtica esencia.
Los sabios mayas, se saludaban diciendo: Soy otro tú. Y así es. No hay separación. Nos la han vendido muy bien. Nos han hipnotizado desde niño. Nos han formado en mentiras, pero nuestra esencia, nos convierte en lo que ya somos: DIOS EN ACCIÓN.
Recordad: SOMOS LIBRE ELECCIÓN Y ACCIÓN. De nada sirve, echar las culpas a los demás. Las palabras sin acción, no tienen validez. Somos energía, somos constante flujo y energía de amor.
Si les preguntas a varias personas ¿Qué tienen dentro? Unos te responderán lo que han comido, otros la ropa interior que llevan y unos pocos te dirán: lo que Soy. Con eso basta. Porque unos pocos pueden hacer mucho por el resto, cuando SON. De modo que ya sabéis, no sirve de nada echar las culpas a nada ni a nadie, porque nuestro poder es infinito e ilimitado. Y siendo plenamente conscientes y aceptando lo que en realidad somos, podemos transformar este magnífico planeta en lo que es en realidad: UN PARAÍSO. Los que forman parte de ese macro-ego, lo saben y nos tienen mucho miedo, porque realmente somos GUERREROS DEL ARCO IRIS, esparcidos en un mundo extraordinario.
Paz y amor.
Sgael
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miércoles, 27 de octubre de 2010
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