Todos aquí y ahora, tenemos una extraordinaria oportunidad. De hecho, durante todos estos años anteriores, hemos perdido muchísimas ocasiones de hacer las cosas bien hechas y de un modo auténtico, sin seguir el patrón capitalista-consumista, propio de seres dormidos y programados por los intereses de los de siempre, los multibillonarios que constituyen la élite mundial. Los doce personajes más podridos materialmente e interiormente que existen, que son los que realmente llevan gobernando este planeta, como si fuera de su propiedad, igual que a nosotros mismos, como sus borregos.
La oportunidad de la que os hablo, es volver al origen, convertirnos en seres autosuficientes, en plantar nuestro propio huerto en el jardín, en el balcón, en la terraza comunitaria, acogiéndonos a nuestro espacio. Realizar actividades comunitarias, en especial el trueque. Aprender a coser y por qué no? O bien comprar telas o aprender a tejerlas, compartiendo un telar con muchísimos amigos o personas o conocidos.
Sabemos que quieren acabar con este planeta, pero los más egoístas y los más implicados en todo ello, en los planes de la élite mundial, de todos los gobiernos del planeta y de toda la mierda añadida que generan todos ellos, somos, lamentablemente nosotros mismos. Cada vez que giramos la cabeza cuando hieren a alguien o le agreden en plena calle. Cada vez que nos aprovechamos de alguien. Cada vez que consumimos por consumir. Cada vez que nos inflamos a ver la televisión y nos tragamos todo lo que dicen las noticias, como si fuera verdad. Cada vez, que por quitarnos a nuestros hijos de encima, los enchufamos delante de la televisión y les inducimos a ver programas de la factoría luciferina de dibujos y series y películas para todos los públicos, más eficiente que existe, especialmente para lavar cerebros e inducirlos a la superficialidad y deseo sexual desde la más tierna infancia.
Somos nosotros también sus cómplices, en todo lo relativo a los alimentos transgénicos y de toda la mierda de metales pesados que bebemos y consumimos, hasta en las chuches de los niños, coloreadas con sangre seca de gallinas y otros animales. Cada vez que queremos cerezas en enero, somos culpables o cuando exigimos tomates idénticos y fuera de temporada. ¿Desde cuándo la naturaleza da dos manzanas iguales o dos tomates iguales?
¿No nos basta con ver lo distintos que somos todos los seres humanos?
Empecemos a dejar de echar las culpas al sistema y a todo y dediquémonos a cambiarlo de una santa vez, dejando de consumir todo lo que podamos y empecemos a poner en práctica toda nuestra creatividad en pro de nuestra autosuficiencia y si podéis, integraros en algún proyecto auténtico de cooperativismo social.
Informaos mientras podáis y si pasáis de esta realidad, luego no nos digáis: “Qué razón teníais. Tenía que haberos hecho caso. Habernos insistido más.” Porque no nos sirve de nada. No buscamos tener la razón, pero muy a pesar nuestro, la tenemos.
Sgael.
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jueves, 13 de mayo de 2010
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